SEPMA reclama relaciones de puestos de trabajo actualizadas, valoración objetiva de funciones y una planificación real de los recursos humanos en las entidades locales.
Las administraciones locales han cambiado profundamente en los últimos años. Los ayuntamientos, diputaciones, organismos autónomos y entidades públicas locales gestionan hoy una realidad mucho más compleja: más trámites electrónicos, nuevas obligaciones normativas, mayor demanda ciudadana, más exigencias de transparencia, contratación pública, protección de datos, servicios sociales, mantenimiento urbano, seguridad, atención directa y gestión administrativa cada vez más especializada.
Sin embargo, en demasiadas ocasiones, esa evolución no ha venido acompañada de una actualización real de las plantillas, de las relaciones de puestos de trabajo ni de la valoración de las funciones que desempeña el personal público.
Advertimos de que una administración moderna no puede sostenerse con estructuras de personal desfasadas, puestos mal definidos, funciones acumuladas con el paso del tiempo y cargas de trabajo que no se corresponden con el reconocimiento administrativo ni retributivo de quienes prestan el servicio.
Una RPT no es un simple documento administrativo
La Relación de Puestos de Trabajo no debe entenderse como un trámite formal ni como un documento que se aprueba y queda olvidado durante años. Es una herramienta básica para ordenar el empleo público, definir funciones, establecer responsabilidades, determinar requisitos, fijar sistemas de provisión y garantizar una estructura organizativa clara y transparente.
Cuando una RPT no refleja la realidad del trabajo diario, se produce una desconexión peligrosa entre lo que figura en los documentos oficiales y lo que realmente sostiene la plantilla.
Hay personal público que asume tareas nuevas sin que se actualice su puesto. Hay áreas que soportan sobrecargas constantes por falta de efectivos. Hay puestos con funciones similares que reciben tratamientos distintos. Y hay responsabilidades que crecen sin que exista una valoración objetiva y negociada.
Esa situación no solo genera malestar laboral. También provoca desigualdad interna, inseguridad organizativa y deterioro de los servicios públicos.
Más funciones, más exigencias y el mismo reconocimiento
La administración local es, en muchos casos, la puerta de entrada de la ciudadanía al sector público. Es donde se atienden problemas inmediatos, se tramitan expedientes esenciales, se prestan servicios directos y se da respuesta a necesidades sociales, urbanas, económicas y administrativas.
Pero esa cercanía exige medios.
No se puede reclamar una administración más ágil si no se refuerzan los equipos. No se puede exigir digitalización sin formación, recursos técnicos y personal suficiente. No se puede hablar de calidad del servicio si las plantillas trabajan con estructuras antiguas y con una distribución de funciones que ya no responde a la realidad.
La modernización administrativa no puede recaer únicamente sobre el esfuerzo individual del personal público. Modernizar también significa planificar, ordenar, negociar y reconocer.
Plantillas actualizadas para servicios públicos de calidad
Defendemos que actualizar las plantillas y revisar las RPT es una cuestión de justicia laboral, pero también de eficacia pública.
Una plantilla bien dimensionada permite prestar mejores servicios. Una valoración objetiva de puestos evita agravios comparativos. Unas funciones claras reducen conflictos. Una estructura actualizada favorece la promoción interna, la movilidad, la especialización y la carrera profesional.
Por el contrario, mantener plantillas del pasado en administraciones que ya funcionan con exigencias del presente supone trasladar al personal público las consecuencias de la falta de planificación.
Las administraciones no pueden seguir resolviendo sus carencias mediante parches: acumulación de tareas, atribuciones provisionales, prolongación de sobrecargas, abuso de productividades, bolsas temporales o reparto informal de funciones. Ese modelo termina agotando a las plantillas y debilitando la calidad de los servicios.
La valoración de puestos debe ser objetiva, transparente y negociada
SEPMA considera imprescindible que cualquier revisión de la RPT o valoración de puestos se realice con criterios técnicos, objetivos y transparentes.
Deben analizarse las funciones reales, la responsabilidad, la dificultad técnica, la especialización, la atención al público, la peligrosidad, la penosidad, la disponibilidad, la carga administrativa, la autonomía, el mando, la complejidad normativa y las condiciones concretas en las que se desempeña cada puesto.
Pero además, ese proceso debe contar con negociación colectiva real.
La actualización de una RPT no puede utilizarse para recortar derechos, dividir a la plantilla o imponer decisiones unilaterales. Debe servir para ordenar, corregir desigualdades, reconocer funciones y adaptar la organización a las necesidades actuales de la ciudadanía y del personal público.
Reconocer el trabajo público es fortalecer la administración
Detrás de cada expediente, cada servicio, cada atención telefónica, cada intervención en la vía pública, cada informe técnico, cada actuación administrativa, cada servicio de mantenimiento, limpieza, seguridad, cultura, deporte, recaudación o atención social, hay personas trabajadoras que sostienen el funcionamiento diario de la administración.
Por eso, hablar de RPT, plantillas y valoración de puestos no es hablar de cuestiones internas alejadas de la ciudadanía. Es hablar de cómo se garantizan los servicios públicos.
Una administración con puestos bien definidos, personal suficiente y funciones correctamente valoradas es una administración más eficaz, más justa y más transparente.
SEPMA exige planificación y responsabilidad
Desde SEPMA reclamamos a las administraciones locales que sitúen la actualización de sus plantillas y relaciones de puestos de trabajo como una prioridad real en materia de empleo público.
No basta con aprobar presupuestos, convocatorias o planes de modernización si no se revisa previamente si la estructura de personal responde a las necesidades actuales.
Las administraciones locales no pueden funcionar con plantillas del pasado. Necesitan instrumentos actualizados, negociación efectiva, criterios objetivos y voluntad política para reconocer el trabajo que el personal público realiza cada día.
La defensa del empleo público pasa también por defender una organización justa del trabajo, unas condiciones laborales dignas y unos servicios públicos de calidad para toda la ciudadanía.
Desde SEPMA lo tenemos claro: sin plantillas actualizadas, sin funciones claras y sin valoración objetiva de los puestos, no habrá una administración local moderna, eficaz ni justa.

